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18 de mayo de 2020


Hoy se cumplen 40 años de uno de los momentos más emblemáticos del automovilismo nacional. Un 18 de mayo pero de 1980 Carlos Reutemann, a bordo de un Williams, se consagraba ganador del Gran Premio de Mónaco, en una carrera que tuvo de todo. Junto con Juan Manuel Fangio son los únicos pilotos argentinos que se consagraron en las calles del Principado.

Aquel domingo Lole partió desde la pole junto con Didier Pironi, corredor francés que venía de ganar en el GP de Bélgica con su Ligier-Ford y que además había sido el mejor durante las etapas de clasificación. El galo salió mejor y quedó primero con el argentino por detrás, pero luego Reutemann perdería la posición a manos de su compañero de equipo, Alan Jones.
Pero en la mitad del pelotón ya comenzaban los problemas en una jornada que tendría varios accidentes. Al llegar a Saint Devote, Derek Daly se pasó en la frenada e impactó por detrás a Bruno Giacomelli, que voló con su Alfa Romeo y cayó sobre Jean-Pierre Jarier, su compañero de equipo en Tyrrell.

Faltaban casi 30 vueltas cuando se hizo presente un invitado especial: la lluvia. Una ligera llovizna cubrió las calles de Mónaco, pero ninguno de los pilotos paró para hacer el cambio de neumáticos.

Iban 55 vueltas cuando Pironi quedó fuera de competencia. Los problemas mecánicos más la lluvia hicieron que el francés perdiera el control de su vehículo e impactara contra un muro a la altura del Casino. Esto dejó a Reutemann en la primera posición, seguido desde más atrás por Jacques Lafitte (Ligier) y Nelson Piquet (Brabham). Más allá de algunos problemas en su caja de cambios y del agua que mojaba el asfalto monegasco, Lole aguantó y cruzó primero la bandera a cuadros para una consagración memorable.