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Guzmán vuelve a reunirse con bonistas por la renegociación de la deuda

26 de febrero de 2020


Tras el arranque de las negociaciones con los bonistas, el ministro de Economía, Martín Guzmán, prevé volver a reunirse hoy con acreedores para precisar algunos puntos del cronograma cuyo objetivo es postergar pagos de una deuda que ronda los US$ 100.000 millones.

Este martes Guzmán se reunió en Nueva York con banqueros y acreedores, y volverán a verse hoy las caras para ir definiendo cuál será el banco que hará la propuesta en el mercado.
Los encuentros se producen en medio de insistentes versiones de que la Argentina buscará una quita no inferior al 30%.

Guzmán dijo que se está ante un "momento crítico, porque es previo a una oferta de canje".
El Gobierno pretende cerrar la renegociación de su voluminosa deuda el 31 de marzo próximo, un objetivo considerado demasiado ambicioso por algunos fondos de inversión.

El Gobierno aún debe contratar a una entidad asesora -formada por financistas, abogados y lobbystas- para evaluar, sobre la base de la capacidad de pago del país, una oferta que pueda ser aceptada por buena parte de los bonistas.

Luego de que esta entidad elabora la oferta, comienza el proceso formal de colocación, que debe hacerlo un banco más grande, con mayor contacto con los bonistas.

Podrían ser el Deutsche Bank, el Bank of America o el JPMorgan, entre otros.

Los acreedores más grandes son los fondos BlackRock, Templeton, Pimco, Gramercy, Greylock y Fidelity, entre otros.

El punto más discutido de la negociación es que por ahora Guzmán prefiere no mostrar los datos proyectados por la Argentina para hacer frente a sus obligaciones.

Los fondos de inversión exigen más precisiones sobre un dato que causó preocupación en el mercado: Guzmán dijo que recién en 2023 la Argentina volverá a tener equilibrio fiscal.
Sin ese objetivo, será muy difícil poder encarar los pagos de la deuda.

El Gobierno aspira a que los acreedores privados hagan una quita sustancial de su deuda, que algunos colocan cerca de un 30%.

El propio FMI avalaría esa idea, ya que ha dicho que la deuda de Argentina no es sostenible, como pregonaba el presidente Alberto Fernández, y pidió una "contribución apreciable" a los bonistas.

Hans Humes, presidente de Greylock Capital, dijo que "los acreedores privados están dispuestos a hacer concesiones".

Pero sostuvo que hubiesen recibido "con agrado más datos analíticos que podrían ser la base para ver qué brechas existen y cómo los acreedores pueden ayudar a cerrar esas brechas".

Fuente: NA