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30 de diciembre de 2019


Una de las imágenes más emotivas de la consagración de Monterrey en el Torneo Apertura 2019, sin dudas, tuvo a Antonio Mohamed como protagonista. Inmediatamente después de vencer en la final a América, comenzó a circular en las redes sociales una foto del Turco llorando en el banco del Azteca, agarrando el rosario que lo acompaña en cada uno de los partidos y que ocupa su propio lugar en el banco de suplentes. Ese rosario representa a Farid, su hijo, quien falleció en un trágico accidente en una ruta de Alemania, después de la eliminación de Argentina en el Mundial del 2006.

Las lágrimas, más allá de la emoción de la consagración, tenían un motivo especial. Con el título de Rayados, ese que se había escapado en el Clausura 2016 y Apertura 2017, el Turco cumplió con la segunda promesa que le había hecho a Farid, quien tenía sólo 9 años al momento del accidente: salir campeón con Monterrey, el club del que era hincha.

“Mi hijo nació en México, era fiel a la mascota del equipo y todas las fotos que tengo de él son con la mascota saliendo con el Monterrey y con el osito de Bimbo. Tengo recuerdos muy grandes de lo que es Monterrey", había declarado Mohamed antes de su primera etapa como técnico del equipo. Farid nació en el 1997, un año antes de la llegada del Turco a Rayados, en aquel momento, como jugador.

En 1999, Farid, de sólo dos años, solía salir a la cancha acompañando a la mascota, siempre con la camiseta de Rayados puesta. La primera promesa, el Turco ya la había cumplido en el 2007, un año más tarde del accidente, cuando logró el ascenso con Huracán a Primera.

Con esta conquista, Mohamed consiguió su tercer título en la liga mexicana. Ya se había consagrado en el Apertura 2012 con Tijuana y Apertura 2014 con América. Además, en el 2017 también se había consagrado en la Copa México con Monterrey.

Fuente: Olé