En Vivo

Etiquetas banco central dólar mercado reservas soja

El dólar "soja" 4.0 comienza a impactar en el mercado cambiario

Desde Economía no se animan a pronosticar cuánto será la recaudación

12 de septiembre de 2023


En las últimas tres ruedas las compras del Banco Central en el mercado de cambios se incrementaron significativamente: US$ 52 millones el lunes, US$ 104 millones el viernes y US$ 58 millones el jueves, que contrastan con un promedio de US$ 13 millones en las seis ruedas previas.

Así, el dólar "soja" 4.0 comienza a impactar en el mercado cambiario. La cuarta versión del Programa de Incremento Exportador surgió como la respuesta a un saldo neto entre MULC e intervención en los dólares financieros que se había vuelto negativo en las seis ruedas transcurridas entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre, tornando la dinámica de las reservas insostenible.

Tras desprenderse en ese lapso de US$ 109 millones (compras por US$ 77 millones en MULC y compra de bonos contra dólares por US$ 185 millones), en las últimas tres ruedas se acumuló un saldo neto positivo de US$ 116 millones.

De esta manera, empieza a delinearse más nítidamente la estrategia de la autoridad monetaria hasta la expiración del PIE IV el 30 de septiembre: comprar en el mercado oficial de cambios, intervenir en los dólares financieros (casi la totalidad en MEP) y con el residual optar por acumular reservas o abastecer a la importación para mitigar la caída de la actividad económica. Cuanto mayor sea la liquidación del sector, más calma comprará el BCRA (mayor poder de fuego adquirirá).

Todavía es temprano determinar cuánta soja podría ser liquidada, siendo el potencial 12 millones de toneladas, aunque un buen proxy del "piso" serían los 4 millones de toneladas que ya compraron los exportadores a productores aun sin precio a fijar. A los casi US$ 500 por tonelada que cotiza la soja en Chicago, esto equivale a unos US$ 2.000 millones. Al comienzo de esta semana, se llevan operadas algo más de 1 millón de toneladas, que estarán siendo liquidadas en estos días en el mercado de cambios.

Esta renovada versión del dólar "soja" tiene la particularidad de haber alterado la determinación del tipo de cambio efectivo respecto de los tres esquemas anteriores. Mientras antes se definía un tipo de cambio diferencial que excedía en 40% al dólar oficial y que implicaba una pérdida patrimonial para el BCRA al comprar "caro" y vender "barato", ahora se adoptó un valor dinámico definido por el 75% de liquidación obligatoria en MULC y 25% de libre disponibilidad, sin afectar la hoja de balance de la autoridad monetaria, aunque restando oferta del mercado oficial.

Con este cambio, se intenta provocar un salto considerable (aunque transitorio) en la oferta privada en el MULC, y, en simultáneo, promover que las divisas de "libre disponibilidad" se canalicen por el CCL.

Puesto en números, de los US$ 498 millones operados hasta este lunes, US$ 374 millones deben ser liquidados en MULC y US$ 125 millones tienen la opción de ser liquidados por CCL.

Para un mercado que opera US$ 40/50 millones diarios, semejante oferta representa una cifra más que relevante. No casualmente entre miércoles y lunes el CCL bajó $36 o 3,4%, de $762 a $736, denotando que una porción considerable de las divisas de "libre disponibilidad" se habrían volcado en el principal dólar financiero.

Por consiguiente, la brecha cambiaria descomprimió a 110%, tras haber tocado un récord de trece meses de 128,9% (29/08).

La pax cambiaria de la última semana también se verá influenciada por lo que decida hacer el BCRA con la tasa de interés esta semana. Si bien la semana pasada emergieron rumores sobre una suba inminente, no hubo novedades. Todavía no debe descartarse que cuando el Indec confirme que Argentina reingresa en un régimen de doble dígito mensual de inflación luego de 32 años, lo que incide en las expectativas inflacionarias, el hike monetario tenga lugar.

Que el BCRA opte por subir una vez más la tasa de interés, puede incentivar (en el margen) posiciones de carry en pesos por un mes más, al mismo tiempo que encarecería el apalancamiento de productores que acumulan transables (exportaciones), demorando la liquidación en el MULC. De manera análoga, no hacerlo podría poner en riesgo la relativa calma en el CCL.

 

Fuente:  El Economista