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Roger Federer: “Todavía siento miedo al entrar a una cancha”

El tenista suizo habló de sus sensaciones a sus 38 años. El próximo 20 de noviembre jugará una exhibición en Buenos Aires con Del Potro.

Roger Federer, el mejor tenista de la historia, brindó una entrevista al diario La Nación a pocos días de volver a nuestro país para disputar una exhibición en Buenos Aires con Juan Martín Del Potro. El suizo a sus 38 años habló de sus sensaciones al entrar a una cancha y mucho más.

-¿Qué es lo que más te incomoda o ruboriza de los elogios que recibís?

-Oh., creo que recibo muchas palabras superlativas, muchas exageraciones. A veces es demasiado, se olvidan de que solo somos jugadores de tenis y te hacen quedar como si fueras un dios y en este país, en Suiza, no vamos realmente en esa dirección, no somos tan exagerados. Cuando alguien es así, excesivo, te hacen poner los pies en la tierra. Con grandes cumplidos también vienen las críticas, pero honestamente, si miro en los últimos 20 años del tour o más, en mi relación con la prensa siempre ha habido artículos que no entiendo, pero está bien. Todavía me siento motivado para hablar con los periodistas y tratar de darles una buena historia para que los lectores tengan algo para disfrutar.

-¿Qué circunstancias de la vida cotidiana te hacen sentir frágil?

-(Piensa) Creo que principalmente con mi familia. Puedo estar teniendo un buen día o una buena práctica, y de repente me llaman y tal vez uno de mis hijos no está bien o cualquier otra razón, está enfermo, no está feliz o algo pasa con ellos que me bajonea. O me llama mi esposa y hay un problema con cualquier cosa, algo de la organización, y me puede cambiar el humor y bajonear. Pero después de eso creo que soy una persona muy feliz. Le puedes preguntar a la gente que está alrededor mío, siempre estoy de buen humor. Es raro que me veas bajoneado, aun si alguna vez algo no está yendo bien. Creo que la gente no es consciente del trabajo que lleva tener mellizos y yo tengo dos pares (sonríe).

-¿Todavía sentís miedo dentro de una cancha?

-Sí, por supuesto, siempre me siento un poco nervioso. No puedo explicarlo: puedo estar nervioso por una primera ronda acá en Basilea más que en las finales, porque tal vez no estoy encontrando mi juego o no sé cómo va a estar la gente o me da miedo lo desconocido. Sí, a veces me da miedo, porque además siempre la tensión sobre mí es muy grande, es como que no tengo permitido perder, todo el mundo quiere que yo gane. Pero al final del día, lo manejo bien, creo. Y también, si me pongo nervioso, no es negativo, porque siento que demuestro que me importa, que me late el corazón, que estoy vivo, que quiero ganar y puede, tal vez, llevarme a una mejor performance. Porque si me lo tomo livianamente y digo: ‘Ah, hoy tengo partido’, ‘Ah, hoy estoy en cuartos de final’, ‘Ah, estoy en Wimbledon, no pasa nada’, sin emoción., voy y pierdo. En ese caso sentiría: ‘¿No debería haber estado más nervioso?’. Pero bueno, estoy feliz de que no siempre estoy nervioso. Ahora que estoy grande, es bueno no estar tenso siempre porque me permite estar más descansado.

-Hace cuatro meses, en la final de Wimbledon frente a Novak Djokovic, tuviste dos match points con tu saque y, sin embargo, perdiste el partido. ¿Qué se te pasa por la cabeza en el momento previo al servicio?

-Visualicé el punto y cómo se podría llegar a jugar, dónde habían sido los últimos puntos jugados, qué me llevó a tener ese score en ese momento, tal vez si servía al revés o al drive, si debería mezclarlo, si deberías jugar al lugar más agresivo o al lugar más seguro. Después tenés que tomar una decisión, te parás ahí y bang, bang, bang., y esperás que funcione y también que el otro juegue mal o que vos juegues bien. Entonces, volvés a ese momento. Tenés un millón de pensamientos en tu cabeza, todo pasa por tu mente, qué vas a decir si perdés, qué vas a decir si ganás. Me haría tan feliz mirar a mi box, ver cómo está mi familia, si ellos están bien, si parecen nerviosos, relajados. Hay un poquito de cada cosa. Pero al final estoy muy enfocado en dónde voy a pegarle a mi saque. Y en el segundo saque solo traté de que entrara, de meter la pelota.

-Generalmente, en la cancha, te mostrás alegre y creativo, parecés un niño jugando en su club. ¿Es una de las claves de tu vigencia?

-Ajam., sí, creo que eso ayuda a mi longevidad, porque si sintiera que el tenis es un trabajo y no lo que en realidad siempre fue para mí, un hobby, todavía hoy, sería malo. Pienso que es mucho más fácil pensarlo así. Sé que es un juego y pienso que por eso me pude mantener muy motivado: porque lo disfruto. Y sería muy importante jugar al tenis cuando esté retirado, porque ahí no voy a ir a una cancha para mejorar, no importa si me vuelvo mejor o peor, si mi drive es horrible o bueno. Ahora todo importa, pero después ya no va a importar, pero todavía lo voy a disfrutar y será un verdadero test. Disfruto mejorar, y uno de mis grandes talentos es aprender rápido, pero un día ya no va a ser importante.

-¿En qué otra cosa te gustaría ser número 1?

-(Piensa) Puf., no lo sé, en ser buen padre, buen esposo.

-El día que tu esposa diga: ‘Basta de viajar’, ¿listo, punto final para tu carrera?

-Si hablo de tenis, ella [Mirka] tuvo un profundo impacto en mi carácter, quizá no en mi juego, pero sí en mí como profesional porque fue tenista profesional antes que yo, tenía más experiencia cuando yo llegué al tour, sabía lo que era el trabajo duro, yo estaba aprendiendo lo que era. Entonces, ella me hizo crecer y madurar en los primeros años. Después, creo que el apoyo que recibí de ella, siempre fue amor incondicional, siempre estuvo ahí para ayudarme, me hizo la vida más fácil, sin importar que yo ganara o perdiera siempre la voy a tener en mi esquina y me da gran estabilidad. Como tenista, siempre es bueno tenerla, porque algunos jugadores tienen una novia un año y después la cambian, salen, tienen una vida de ir a los boliches. Cualquier cosa a la que esa vida te puede llevar puede ser divertida, pero también puede distraerte mucho. Mi vida está perfecta así como es. Siempre me encantó tener la misma novia, la misma esposa, con la organización de la familia y siempre quise protegerla de la prensa, entonces hace como 12 o 15 años que no hace una entrevista, por lo que la gente no sabe todo lo que ha hecho, una increíble cantidad de trabajo en el detrás de escena para mis padres, para mi vida, para Tony [Godsick], para los chicos. Es una gran trabajadora. Es genial. Así que espero que nunca cambie. Yo siempre estuve ahí para ella, ella siempre estuvo ahí para mí. Y si dijera: ‘¿Podemos bajar un poco el ritmo?’, yo le diría: ‘Bueno, pero vayámoslo haciendo lento, de a poco’. Por el momento tenemos buenas conversaciones, está contenta con las giras. Pero por supuesto que, por los chicos, siempre tenemos que armar la mejor agenda posible, anticiparnos en todo y organizarnos.

-¿Te genera melancolía saber que el final está cada vez más cerca?

-Realmente trato de no pensar en el final de mi carrera, porque cuanto más pienso, más cerca me sentiría de ese momento. Me gustaría estar en el medio de mi carrera o que haya pasado más lento, pero no puedo cambiarlo. Mucha gente me pregunta cuándo será el final y, realmente, no lo sé. Sigo disfrutando.

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